
Se trata de ofrecer al agricultor abonos líquidos “a demanda”, toda vez que los abonos sólidos se utilizan cada vez menos en favor de los líquidos, más eficaces y más respetuosos con el medio ambiente que aquellos.
El agricultor puede adquirir abonos de diferente composición o formulación química, gracias al número elevado de formulaciones que la planta puede elaborar: más de dos millones.
Ello permite adaptarse a las necesidades de cada cultivo, época del año, circunstancias meteorológicas, la zona y hasta el tiempo de entrega. Es como un traje a medida, de calidad, que cuenta además con la garantía de trazabilidad y con todo el beneficio que ello comporta.